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La Comissió d’Ajuda al Refugiat – CEAR PV somos una organización no gubernamental fundada en 1979, de acción voluntaria, humanitaria, independiente y plural. Nuestra misión es defender el derecho de asilo, la promoción de los Derechos Humanos y el desarrollo integral de las personas refugiadas, desplazadas, apátridas y migrantes con necesidad de protección internacional y/o en riesgo de exclusión.
Inspirada en valores como la justicia, la solidaridad, la libertad y la igualdad, CEAR, integrada en el Foro Social Mundial de las Migraciones, se ubica en un movimiento global que aspira a construir un mundo donde desaparezcan las causas del desplazamiento forzoso. Con nuestra acción nos constituimos en agente de cambio y transformación social, contribuyendo a la construcción de una sociedad plural y más justa.
En CEAR PV construimos espacios de convivencia e intervención donde los derechos económicos, sociales y culturales, así como los civiles y políticos sean reconocidos para todas y todos. Luchamos por el reconocimiento de otras formas de persecución que lleve a considerar como refugiadas a personas perseguidas por motivos de género o desastres medioambientales. En nuestro trabajo con el tejido social, las distintas administraciones públicas y los medios de comunicación proponemos y fomentamos políticas públicas y de comunicación que traten el hecho migratorio de una forma global y sin prejuicios. La concepción de las migraciones debe partir de los Derechos Humanos y la justicia y alejarse de simplificaciones como la visión utilitaria que las reduce a mano de obra o su percepción como fuente de desencuentros sociales. Confiamos en la ciudadanía crítica y participativa que aspira a cambiar el mundo para conseguir la justicia social.
La labor cotidiana de CEAR PV es luchar junto al colectivo de personas migrantes y refugiadas y sus asociaciones, y junto a todas aquellas personas que entendemos que una sociedad justa es una sociedad igualitaria y plural, la que lucha por alcanzar condiciones de vida dignas para cualquiera, sin olvidar por ello que en ocasiones es necesaria la vigilancia constante y la denuncia de conductas o actuaciones que atentan contra derechos humanos irrenunciables.
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